[MEDICINA] El Trastorno de Pánico

Publicado: febrero 27, 2012 en Medicina

 

 

¿Qué es el trastorno de pánico?

El trastorno de pánico es un problema grave de salud. Es un trastorno muy diferente de otros tipos de ansiedad, es caracterizado por ataques repentinos. Después de un ataque de pánico – por ejemplo, al conducir, ir de compras en una tienda llena de gente o en un ascensor – la persona puede crearse miedos irracionales (llamados fobias) de estas situaciones y entonces comienza a evitarlas.

Poco a poco el nivel de ansiedad y el temor a otro ataque puede llegar a proporciones tales que la persona con trastorno de pánico pueden ser incapaces de conducir o incluso configurar el pie fuera de la casa.

En esta etapa, se dice que una persona tiene el trastorno de pánico con agorafobia. Así, el trastorno de pánico puede tener un gran impacto en la vida cotidiana de una persona como de otras enfermedades más graves – a menos que reciba tratamiento eficaz y sea comprendida por todos.

 

¿Qué causa el trastorno de pánico? ¿Por qué ocurre?

Según una teoría, el sistema de “alertas” normal del cuerpo  – el conjunto de mecanismos físicos y mentales que permiten a una persona reaccionar ante una amenaza – tiene a ser innecesariamente desencadenado en el ataque de pánico, sin peligro inminente. Algunas personas son más susceptibles a este problema que otras.

Se ha detectado que la T.P. ocurre más frecuentemente en algunas familias, y esto puede significar que hay una parte importante de un factor hereditario (genético) en la determinación de quién va a desarrollar el trastorno. Sin embargo, muchas personas  que desarrollan este trastorno no tienen antecedentes familiares de esta enfermedad.
El cerebro produce sustancias químicas llamadas neurotransmisores que son responsables de la comunicación que se produce entre las neuronas (células nerviosas). Estas comunicaciones forman mensajes que determina la aplicación de todas las actividades físicas y mentales de nuestro cuerpo (por ejemplo, caminar, pensar, memorizar, etc.). Un desequilibrio en la producción de estos neurotransmisores puede hacer que algunas partes del cerebro transmitan informaciones y comandos incorrectos.  Esto es lo que exactamente lo que sucede en un ataque de pánico: hay una información incorrecta de alerta preparando el cuerpo antes una amenaza o peligro que no existe. Es como si tuviéramos una alarma que empieza a sonar en horas totalmente inapropiadas. En el caso del Trastorno de Pánico, los neurotransmisores que están en desequilibrio son: la serotonina y la noradrenalina.

 

¿Cuál es la población afectada?

Son jóvenes con edades de 21 a 40 años, que están en la flor de su vida laboral. El perfil de la personalidad de las personas que sufren de T.P., por lo general tiene cosas en común: son generalmente muy productivos a nivel profesional, suelen tener una carga excesiva de responsabilidades y tares, son muy estrictos con ellos mismos, no saben aceptar muy bien sus errores o imprevistos, tienen una tendencia a preocuparse excesivamente por los problemas cotidianos, alto nivel de creatividad, perfeccionismo, necesidad excesiva de estar en control y aprobación, extremadamente altas auto-expectativas, pensamiento rígido, competente y fiable, represión de todos o algunos de los sentimientos negativos (lo más comunes son el orgullo y la irritación), tienen a ignorar las necesidades físicas del cuerpo, entre otros.

Esta forma de ser eventualmente predispone a situaciones de estrés grave, aumentando la intensidad de la actividad de ciertas regiones del cerebro, provocando así un desequilibrio bioquímico y la aparición del T.P.

Vale la pena señalar que algunas drogas como las anfetaminas (utilizado en dietas de adelgazamiento) o drogas (cocaína, marihuana, crack, éxtasis, etc) pueden aumentar la actividad y el miedo, provocando cambios químicos que pueden conducir al T.P.

 

¿Existe algún tratamiento para este problema?

Hay una variedad de tratamientos para el T.P. Lo más importante es introducir un tratamiento destinado a restablecer el equilibrio bioquímico del cerebro como un primer paso. Esto se puede hacer con medicamentos que sean seguros y que no produzcan dependencia física. En una segunda etapa se prepara el paciente para pueda enfrentar sus límites y las adversidades vitales de una manera menos estresante. En última instancia, se establece junto con el paciente una nueva forma de vivir donde hay la prioridad  de buscar harmonía y el equilibrio personal.

Un abordaje psicoterapéutico específico deberá ser realizado con este objetivo.

El éxito del tratamiento está directamente relacionado con el compromiso del paciente. Es muy importante que la persona entienda todas las particularidades que implican este mal y que quiere hacer una buena “alianza terapéutica” con su médico con el fin de superar juntos todas las adversidades que puedan surgir en la búsqueda de su equilibrio personal.

comentarios
  1. Pedro dice:

    Tengo una pregunta sobre la primera fase, que medicamento no produce dependencia fisica, no conozco ningun ansiolitico con esas propiedades, pero me gustaria saber de que medicamento hablan
    Muchas gracias
    Pedro

  2. Hola Pedro, gracias por el comentario que hizo, voy a explicarte. Los medicamentos más utilizados para el tratamiento del Trastorno de pánico lamentablemente tienen muchos efectos adversos, especialmente hipotensión ortostática, aumento de peso, dependencia física y desarrollo de tolerancia, pero cuando son utilizados en las dosis correctas el riesgo de dependencia fisica é muy bajo, por ejemplo:
    Alprazolam: Activa un receptor de benzodiacepina específico que facilita la transmisión inhibidora GABAnérgica, pero cuando se utilizan dosis mayores a 4 mg/día que pueden requerirse para su tratamiento, el alprazolam puede provocar severa dependencia física. En todos los casos es importante que su médico le ayude a discontinuar la medicación en forma cuidadosa y segura para evitar ser tratado por demás.
    Entonces cuando digo sobre medicamentos seguros y sin dependencia fisica es el uso correcto de tales medicamientos. Cuando haber la necesidade de un aumento de dosis es mejor hablar con el medico para que no produzca dependencia, hay varias alternativas de tratamiento, medicamiento no es todo, cambiar la rutina también puede ayudar bastante, el factor psicológico es muy importante.

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